Cuando era chica, mi casa entera estaba empapelada. Era lo que se usaba. En algunas paredes, mi madre optó por poner un papel de un sólo color, con una casi imperceptible textura, y en otras, como mi pieza, enloqueció con un papel lleno de flores. Después de un tiempo, lo odié. Cuando nadie se daba cuenta, en el espacio en que se junta una franja de papel con la otra, yo metía mi pequeño dedito para romperlo poco a poco. Finalmente, logré deshacerme de él.

Y hoy, varios años después, debo confesarme una wallpaperholic. Me encanta. Lo pondría en todas y cada una de las paredes de mi departamento. Por el momento, tengo empapelado uno de los muros del living con uno Laura Ashley bello, bello. Y un pasillo con uno Decomural que me encontré en una venta de bodega. Contrario a lo que la gente piensa, los papeles murales de Laura Ashley no son para nada caros (y hacen ventas nocturnas con 50% de descuento muy seguido), porque además la idea no es volverse loco empapelando toda la casa. Con una pared es más que suficiente para darle un toque.

Ahora acabo de encontrarme, vía Nicole, de Making it Lovely, con una noticia increíble: la diseñadora Amy Butler acaba de hacer una colección de papel mural para Graham & Brown. Lamentablemente sólo envían a Estados Unidos y Canadá, pero por lo menos las fotos sirven para inspirarse. Y claro, si conocen a alguien por allá, o tienen casilla, pueden disfrutar de uno de estos papeles. Yo, por el momento, seguiré pensando qué pared será mi siguiente víctima (aunque ya casi no me quedan!).

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